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viernes, 5 de octubre de 2012

In memoriam Steve Jobs

El creador del ordenador desde el que tecleo esta líneas nos dejó hace hoy un año. El mundo entero se llenó de homenajes a uno de los personajes más influyentes del siglo XXI y las tiendas de Apple se convirtieron en estafetas de correos e improvisadas capillas ardientes. Poco después del óbito pude recoger testimonio de la reacción de los habitantes de la Gran Manzana y de los ciudadanos de todo el mundo que pasaban aquellos días por el establecimiento de la Quinta Avenida de Nueva York: miles de recuerdos de los admiradores del personaje desaparecido. Flores, velas, pero sobre todo icónicas manzanas; recortes de prensa; viejos ordenadores y teclados; murales improvisados... Y un impresionante mosaico multicolor de post-its inscritos con los homenajes más sencillos e inspirados; un reflejo perfecto de la naturaleza intensa pero efímera de la vida. Descanse en paz el genio.











martes, 13 de octubre de 2009

"Si no lo compra nadie, lo mato"

Sead Dzigal nos envía esta foto tomada en octubre de 2009 en Belgrado, en la que podemos disfrutar -gracias a la traducción de Álvaro Ballesteros- de un peculiar anuncio pegado a una farola del centro de la ciudad. El texto dice: "Vendo a mi hijo. Precio muy asequible". Entre las cualidades del vástago, cita: "Nacido en 1988, es tonto, vago, inepto y jugador empedernido". Luego advierte: "Si no lo compra nadie, lo mato", para concluir con el teléfono particular del anunciante. Aun a costa de ser intensamente políticamente incorrecto en Occidente, esta broma hace las delicias de los viandantes locales. Con el formato del anuncio comercial casero, a medio camino entre lo difamatorio y lo humorístico, es un ejemplo genial de lo que hace dos entradas tipificábamos como flor de farola.

sábado, 10 de octubre de 2009

Flores de farola

Antonio Castillo Gómez nos manda estos mensajes en serie que encontró este mismo mes de octubre de 2009 en Alcalá de Henares, en un paseo junto a la orilla del río que le da nombre. Como dice Antonio, que los atribuye a ese género que José Antonio Millán tituló flor de farola, los textos "se mueven entre los anhelos de fe y alguna crítica a la izquierda, con razón o sin ella".