sábado, 27 de abril de 2013

Amor pegajoso

En la antiquísima Verona se muestra a los turistas la Casa de Julieta, un palacete del siglo XIII que incluye el famoso balcón -al parecer, un antiguo sarcófago- desde el que, se cuenta, se asomaba la joven Capuleto para mantener sus enardecidas conversaciones con Romeo Montesco.

Los amantes contemporáneos han escogido -también- este lugar para manifestar públicamente su amor en forma de escritura expuesta. Las autoridades, dado el volumen de testimonios, han situado unos paneles blancos en el pasadizo que da acceso al patio con el fin de limitar los grafitis a un espacio controlado mediante la consiguiente prohibición, pero el entusiasmo de turistas y nativos desborda esos paneles y adquiere formas y soportes inusitados.

Además de los tradicionales candados, de los que ya hemos hablado en otras ocasiones, los enamorados firman los consabidos grafitis en forma de corazón sobre el muro, pero sobre todo llama la atención el despliegue de tiritas sanitarias y chicles pegados, sobreescritos y -lógicamente- marcados con la propia huella dactilar. Los propietarios de las tiendas sitas en el patio consiguen a duras penas mantener limpios los accesos a sus negocios... Esta práctica, que disputa la atención del visitante a la mismísima memoria de los Amantes de Verona y en cualquier otro contexto sería considerada vandálica, resulta cuando menos curiosa.

Las fotografías fueron tomadas en abril de 2013.





















lunes, 22 de abril de 2013

Candados en el Ponte Vecchio

En la entrada que dedicamos en 2009 a los candados de amor ya mencionábamos la presencia de esta modalidad de escritura expuesta y fetiche amoroso en el Ponte Vecchio de Florencia, concretamente en la barandilla del monumento a Cellini, donde al parecer se documenta desde hace más de veinte años. Hoy traemos al blog algunos testimonios gráficos que hemos recogido a principios de abril de 2013, en los que, para deleite de los turistas, parejas de todas las nacionalidades se juran amor imperecedero por escrito -a veces incluso mediante grabado- sobre las aguas del Arno.