La designación política por derecho de consorte no fue inventada por el matrimonio Aznar. Hay que recordar que, muchos años atrás, la primera esposa del entonces presidente González, Carmen Romero, se avino a esa cosa tan poco higiénica que es presentarse a unas elecciones para las que el partido dirigido por el propio marido elabora las listas y decide quién sale y quién no sale gracias a una ley electoral que maniata la voluntad del elector; y, sorpresas de la vida, resultó elegida diputada por Cádiz en 1989.
Doña Carmen se hizo célebre por sentarle precedente no solo a doña Ana Botella, sino también a la ministra Bibiana Aído, autora de otro dislate de género muy recordado. En un mitin, la sevillana aludió a los asistentes de menos edad por medio del binomio "jóvenes y jóvenas". Hubo entonces quien la justificó suponiendo un ánimo irónico en la frase pero, conocida la pertinacia de la izquierda española en ignorar la gramática en materia de género, lo dudo mucho. La cuestión es que aquella atrocidad permanece en el recuerdo del hablante español, que para otras cosas gasta poca memoria, pero que para las meteduras de pata ajenas la tiene infinita y cruel.
Hace una semana volvimos a la Sala Clamores, uno de los locales históricos de la noche madrileña. Muy simpática, por cierto, La Bossa Mayor; y Elena Lledó y su voz, preciosas. El acceso a los baños de aquel templo de la música recuerda aún hoy el tropezón de la diputada Romero, en homenaje a una mujer oscurecida por la sombra gigante del que fue su marido y a la que todos deseamos sinceramente la victoria en su actual, durísima peripecia vital. Mucha suerte.
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domingo, 15 de junio de 2014
viernes, 2 de noviembre de 2012
Ser educado trae cuenta
Ingenioso reclamo publicitario en un nuevo bar-restaurante de Palma de Mallorca. A más educación, mejor precio:
domingo, 9 de septiembre de 2012
En Split (I)
En los muros del casco viejo de Split (aquel palacio al que se retiró el emperador Diocleciano allá por el siglo IV) las pintadas se superponen y dan fe de las diversas actividades mercantiles y políticas de sus habitantes y de los conflictos que entre ellas naturalmente se plantean. Aquí vemos, sobre el viejo mármol blanco de la isla de Brač que sirvió durante siglos para constuir Split, un estarcido publicitario de la compañía vitivinícola local Dalmacijavino; una pintada sencilla en favor del socialismo, firmada por el partido comunista croata (SRP, en rojo), que algunos rivales han corregido y ampliado en nacionalsocialismo (en negro); y un cartel de un movimiento anarquista, Mreža solidarnosti (Red solidaria), anunciando un acto en apoyo a las trabajadoras de otra empresa, Jadrankamen, que comercializa hoy la afamada piedra de Brač. La foto fue tomada en junio de 2012.
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